Ser el jefe no te hace ser el líder

Es un mito que los jefes y los líderes sean lo mismo. Mientras que todo líder no puede ser jefe, todo jefe debe ser un líder. Un jefe que carece de rasgos de liderazgo eficaces conducirá un negocio a la bancarrota antes de que podamos darnos cuenta.

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Pasar de ser el jefe a un líder no sucede de la noche a la mañana. Se necesita tiempo, tiempo y energía para mejorar la forma de gestionar y utilizar las características del liderazgo durante el día a día.

A continuación unos ejemplos significativos y bastante gráficos.

Los jefes dan respuestas, los líderes hacen preguntas

Gritar órdenes a nuestro personal se volverá en nuestra contra. En cambio, pedir a nuestros empleados lo siguiente: ¿Qué harías con esto? o ¿qué piensa usted de esta idea? permitimos así que participen en el proceso de toma de decisiones, transformando así lo que podría haber sido un mal trago en algo más fácil de digerir. Este tipo de preguntas también inspirar la creatividad, la motivación y la autonomía en nuestro personal.

Los jefes critican los errores, los líderes llaman la atención sobre los errores indirectamente

Al señalar los errores de nuestros empleados directamente sólo les hará sentir avergonzados y frustrados. Los líderes efectivos dan a sus empleados la oportunidad de aprender y crecer dejando abordar sus propios errores por ellos mismos.

Por ejemplo, digamos que un proyecto fue enviado a un cliente y recibe un mensaje de falta de satisfacción o queja. Con calma le preguntaremos a nuestro empleado sobre esa preocupación del cliente y si ellos se siente igual o en qué grado. Esto les, y nos, da la oportunidad de proporcionar información y nos ayuda a comprender lo que hay que mejorar para el futuro.

Los jefes rara vez alaban, los líderes recompensan incluso la más pequeña mejora

Alabanza, halago, elogio, sinónimos que indican la necesidad cuando se trata de cumplir con un liderazgo eficaz. Encontrar el tiempo para reconocer la labor de nuestros empleados, incluso por el logro más pequeño, aumentará significativamente su interés en lo que hacen. Proporcionar información periódica y mostrar reconocimiento es mostrar a nuestros empleados que usted aprecia de verdad sus esfuerzos.

Los jefes se centran en lo malo, los líderes hacen hincapié en el trabajo bien hecho

Esto se reduce a ver el vaso medio vacío o medio lleno. Sólo sintonizar los defectos de un proyecto o de un empleado no deja espacio para el aprendizaje o mejora. Convirtámonos en un líder más fuerte, creando un efecto sándwich: Comencemos con una cierta forma de elogio, sigamos con la crítica, y finalmente con la alabanza.

Los jefes quieren crédito, los líderes dan crédito a su equipo

Los malos jefes son siempre los primeros en atribuirse el mérito de elogios positivos, los líderes eficaces entienden la importancia de la acreditación de su equipo al conseguir las grandes objetivos. Esto vale la pena en el largo plazo mediante la creación de una cultura más positiva en la empresa, donde los empleados son impulsados y valorados dentro del equipo, y hacía el exterior.

La gestión del equipo de trabajo no debe enfocarse a través de la fuerza, sino a través de la influencia. Comienza a mejorar tu estilo de gestión mediante la inyección de un mayor liderazgo en ella.

Como jefe, ¿no haces preguntas en lugar de dar respuestas?

El texto está basado en una entrada realizada por Ilya Pozin, fundador de Ciplex. La podéis encontrar al completo y en inglés en dynamicCIO.1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)

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